lunes, 5 de diciembre de 2016

NO HAY UNA SIN DOS

Hace unos días volví a disfrutar de la música de cine gracias al repertorio que nos regaló la fantástica orquesta FSO (Film Symphony Orchestra). ¡Qué grandes son!
Un espectáculo que duró dos horas largas pero que me dejó un sabor de boca de tan solo 30 minutos.

Como bien es sabido por los que me siguen por el blog, soy una mitómana y una grandísima aficionada a la música que acompaña a mis grandes grandes mitos en el cine. Ya sea la que acompaña al film en sí, ya sea la que se asocia a un actor/actriz o a un personaje central...
Es tal el nivel de pasión que siento, que cuando escucho un determinado tema, además de empezar a reproducir en mi mente las escenas de la película a medida que la melodía entra por mis oídos, empiezo a sentirme el/la protagonista el film. De tal manera que en algunos momentos no sé separar el hecho de ir sonriendo, bien porque veo al protagonista en mi mente y al mismo tiempo me pienso que me lo voy a encontrar de frente, o por el contrario, el protagonista me ha poseído y a través de mi cuerpo adquiere vida, permitiéndole usar mi boca para sonreír a los demás y mis ojos para ver el nuevo entorno fuera de su historia habitual en la que está atrapado en el tiempo.

Más de uno/a os habréis quedado de piedra al leer que es lo que me hace experimentar la música de cine...jjj. Esto que parece una experiencia sacada de una historia de ciencia ficción es lo que muchas veces siento y todo se lo debo al cine y por supuesto a sus diferentes sintonías. Gracias a ello puedo dar rienda suelta a mi imaginación y de esa forma sentirme más agusto conmigo, más feliz. Es una sensación que me permite irradiar a los demás la alegría que siento y lo que es mejor, pienso que los demás están percibiendo en mí todas estas emociones como  sacadas de un serial de ciencia ficción se tratase.

En mi día a día, en el trabajo tengo la grandísima suerte de  saborear con bastante frecuencia algunos temas de cine. En concreto, hay un tema que cada vez que lo ponen se me pone la sonrisa tonta y no sé si es porque me siento "el rubio de oro de Hollywood" o porque me pienso que me lo voy a encontrar en cualquier momento o por ambas cosas.



De esta manera propongo a la FSO que para el próximo Tour 2017 se acuerden de incluir algún tema del genio John Barry, el cual  no debe faltar en cualquier repaso cinematográfico.

Y ya que empiezo comentando el hecho de echar en falta a grandes compositores voy a seguir con ello, jjj. Para otra ocasión se debería incluir por favor algo del repertorio de Henry Mancini, compositor a mi entender con el sello más americano con esos acordes de jazz. Incluso me atrevo a recomendar algún tema que se salga del repertorio más convencional de Mancini, lejos de la Pantera Rosa o de Desayuno con diamantes. ¡Cuánto me gustaría escuchar el tema de amor de "Los girasoles" (1970). Film de Vittorio De Seca y que tan magistralmente protagonizaron Sophia Loren y Marcello Mastronianni.


Supongo que cuando se organiza un repertorio para un concierto no es tarea fácil elegir temas y más cuando no sabes que tipo de público va a ir. Imagino que se partirá de la base de que tienes que agradar al oído de todas las personas que vayan, ya sea gente que les guste el cine o no. Claro, una apuesta segura es sin duda el sonido de las melodías de grandes éxitos en su mayoría comerciales (E.T., Star Wars, Superman...). Esto es algo asegurado porque tanto al aficionado como al que no le gusta estas melodías les encantan pues las asocian a algo de su vida, como un espacio publicitario, un anuncio de televisión.

Un claro ejemplo es el anuncio de Malboro Country que cogió el tema central de "Los siete magníficos" (1960), soundtrack del maestro Elmer Bernstein y sonaba así en este spot que a su vez versionó para la ocasión Henry Mancini.



Como aficionada al cine en general y mitómana en particular me gustaría que no se olvidaran de maestros como: Maurice Jarre, James Horner, Nino Rota, Bill Conti, Alfred Newman, Max Steiner...
y por supuesto temas como Laurence de Arabia, La hija de Ryan, Doctor Zhivago, El padrino, Rocky, En una isla tranquila al sur... Creo que no se deben olvidar temas del cine clásico, que en su momento seguramente también fueron comerciales mezclados con temas más actuales. Es decir, habría que buscar un equilibrio, el cual no debe de ser fácil,  pero que se vea reflejado los gustos de ese público siempre fiel pero más crítico y exigente. 

Es verdad que en este último concierto ha estado uno de los compositores que para mí sin duda además de ser un genio con mayúsculas no puede faltar: Ennio Morricone,

Magníficos los dos temas de Morricone seleccionados para tal ocasión. Uno clásico y otro actual.


Cinema Paradiso (1988) obra maestra donde las haya.



Odiosos 8 (Tarantino, 2016). Obra muy diferente y a la vez impresionante de Morricone.

Por eso, como sé que es una grandísima orquesta, me encantaría deleitar mis oídos con sus diferentes secciones de cuerda, viento y percusión. Y de esa forma volver a disfrutar de algunos de las bandas sonoras ya mencionadas.

Si ha habido algo que haya convertido en especial esta velada no me cabe la menor duda que ha sido la compañía.
Gracias chicos por acompañarnos a B y a mí y por supuesto a mis "colegas" de conciertos que nunca falla y además les encanta venir.


Gracias a este tipo de eventos podemos conocer mejor a las personas con las que te sueles relacionar a diario, y por supuesto ellas ti.

Chicos gracias a ello habéis conocido un poquito más de mí, de mis gustos, de mis aficiones, de mis ilusiones y yo lo he podido compartir con vosotros. Algo que habitualmente no suelo hacer porque forma parte de lo más sagrado para mí: mi vida privada, jjj.


Os he abierto las puertas a mi mundo, el cual no se lo muestro a cualquiera. Muchas gracias por permitirme compartirlo con vosotros.

Ah, mis acompañantes de otros espacios/tiempo os mandan besos y os dan las gracias por venir ya que ellos también son muy coquetos y no se muestran ante cualquiera, jjj.





jueves, 24 de noviembre de 2016

VIAJAR ES ALGO MARAVILLOSO

Una de las cosas que más me gusta hacer en mi tiempo libre es, sin duda, viajar.

Viajar me permite enfrentarme y superar muchos de mis miedos, me posibilita descubrir, abrirme y comprender otras realidades diferentes a las mías, me hace sentir más empatía hacia lo que es diferente para mí. Me faculta el replantearme y cuestionarme algunos de los patrones de mis pensamientos, me facilita el conocerme mejor y ver hasta donde soy capaz de abarcar en determinadas situaciones y ver como reacciono ante determinados contextos sin tener la influencia directa de mi entorno habitual. Otro de los aspectos que me gusta es el enriquecimiento personal que experimentas.  Y por supuesto, el matiz que no me falla es que puedo descubrir fantásticos lugares repartidos por el mundo.

Ojalá tuviera más tiempo para aprovecharlo en recorrer mundo.



Uno de los aspectos que más me gusta de un viaje es pensar en los diferentes medios de transporte que voy a tener que coger. Entre ellos, los que más me gustan sin duda son el avión y el tren. Además de ser bastante cómodos son rápidos, algo esencial para mí.


Mientras llega la travesía de mis sueños seguiré haciendo pequeños viajes que de una forma u otra me preparen para ir al lugar con el que siempre he soñado y fantaseado. Espero que en algún momento deje de ser un sueño y se haga realidad. Pues no hay nada más bonito que dejar de soñar tu vida para empezar a vivir tu sueño.

Y por último, lo mejor de todo es el regreso al hogar ya que siento un crecimiento personal como nunca antes. Es el momento de recapitular todo lo que he hecho, lo que he visto, los sabores que he probado, los olores que he descubierto, los colores que me han seducido… La sensación que traigo es de limpieza mental y espiritual.




Chatis, no dejéis de viajar.


jueves, 3 de noviembre de 2016

REVISTA COLECCIONISMO DE JUGUETES Nº3

Nuevo número de la revista "Coleccinismo de Juguetes". En este número colaboro con un artículo llamado "ReMegos, un pasado con mucho futuro", dedicado a todas aquellas líneas de muñecos que han ido saliendo al mercado tras la desaparición de Mego, y que de alguna manera intentan rescatar y mantener vivo el viejo estilo Mego.  Por supuesto, hay muchas más reseñas dedicadas a muñecos y juguetes del presente y de nuestro pasado no muy lejano.


"Coleccionismo de juguetes" la revista hecha por y para coleccionistas. 


lunes, 17 de octubre de 2016

ESE TORO ENAMORADO DE LA LUNA

Si hay un animal que simboliza a España ese es, sin duda, el toro. Son tantísimas las asociaciones que a los españoles nos han hecho  con este vacuno que ya forma parte de la Cultura Pop de nuestro país.

Él que pasta tranquilo y libremente en las fantásticas dehesas andaluzas, él que con su bonito pelaje es la envidia del ganado, él que se pasea de forma gallarda delante de su mayoral, él que protege a su manada con valentía...



El toro ha estado muy presente en mi infancia, al igual que en la de muchos que fuimos niños en los 80 y adolescentes en los 90.

¡Qué gran cariño le tengo al bicho en cuestión! y  por diversos motivos:

Uno de los mejores recuerdos que tengo del él es gracias a los infinitos viajes que hicimos en el R5 familiar a la Puebla de los Infantes (Sevilla). Me encantaba salir de Madrid camino del pueblo de mi padre, perdido en la Sierra Norte de Sevilla, pues eso era sinónimo de vacaciones y descanso. Era tiempo para disfrutar en familia y, por supuesto, para reencontrarse con los amigos sevillanos y, como no, con otros que como en mi caso éramos hijos de personas que abandonaron el pueblo para encontrar un futuro mejor. 
Disfrutaba desde el minuto cero que me subía en el coche de la emoción que sentía de ir a la Puebla. Siempre tenía presente que, aunque me durmiera en el camino, al despertar sabría si estábamos cerca o no del pueblo por un icono que solo veía cuando viajaba al sur. Y ese era el Toro de Osborne.

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¡Qué impresionante estampa! Un astado que sin saber porqué aparecía de repente, en medio de la nada, y sin ningún motivo desaparecía en el horizonte.



Mi estancia de un mes en la Puebla significaba no controlar emociones, por lo que mi cuerpo estaba llenito de heridas de caídas de bici, de correr, de jugar... Era el mes en que te pasabas todo el día en la calle, era el mes de ir a la piscina municipal con toda la chiquillería del pueblo. Eran momentos mágicos los que pasaba en el puestecillo de Rufo para comprar todas las chuches que durante el resto del año no comía, así como de no parar de engullir helados y flases, jjj ¡Qué recuerdos más bonitos!

Otra de las causas por la que el toro bravo me ha parecido muy entrañable es por la cantidad de dibujos que veía en la tele cuando era pequeña. Siempre echaban algún episodio, ya fuera de la pantera rosa, ya fuera de Bugs Bunny o de la Disney, en donde el toro era un coprotagonista de la historia. 

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Siguiendo mi viaje, con ayuda de mi máquina del tiempo, haré una pequeña parada técnica para saborear aquellas fantásticas pipas, que mi generación comía durante las horas muertas del día. ¡Cómo me gustaban! Pero lo que más me encantaba, no era solo el sabor de las pipillas, sino que, el simple hecho de degustarlas me permitía estar con mis amigos.

Evoco aquellas tardes en la Puebla, en concreto en la puerta de mi casa, en donde nos juntábamos mis amigos del pueblo y yo, no solo para compartir un pequeño puñado de pipas, sino también  unas magníficas conversaciones en las que nos contábamos batallitas, historias...fueron momentos estupendos.  Me acuerdo que siempre venía alguien con un paquete abierto y lo terminábamos comiendo entre todos gracias al invento de compartir en pequeños puñados, jjj. Creo que ningún niño de los 80, nos llegamos a comer un envoltorio entero e incluso muchos ni llegamos a comprarlo, pero todos las comimos. Uno de los mejores sabores de mi infancia, sin dudarlo: las pipas.

¿Y por qué relaciono las pipas con el toro? Muy sencillo. A pesar de haber comido durante mi infancia madrileña las pipas de Emilio Arias Lizano y en Sevilla las de Churruca y Reyes, tuve la oportunidad de probar aquellas pipas que, por aquellos años 80, todavía no habían llegado a Madrid y que tardarían una década mínimo en comercializarse o al menos ser conocidas en la capital. Me estoy refiriendo a las Pipas Facundo.


Gracias a mi amiga Marta pude saborearlas ya que ella veraneaba en Villada (Palencia), sitio donde se encuentra la fábrica de Facundo. Fueron especiales no solo por su sabor, sino porque las compartí con mi gran amiga de la infancia y por su logotipo, jjj, se trataba de un torito.

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¡Ay, ese toro! que como dice la canción está enamorado de la luna y por la noche abandona la maná.






Y hablando de canciones, en el mundo de la música han sido muchas las letras dedicadas al toro. Pero yo sin duda me quedo con una que, por supuesto, me permite seguir viajando abordo de mi transbordador del tiempo y poder revivir, de alguna manera, algunos instantes de mi infancia a través de las sensaciones que siento al tener determinados muñecos en mi mano.


La canción a la que hago alusión es una que escuchaba mucho cuando iba a los mercadillos de frutas y verduras que solían poner  en los barrios de Madrid los sábados. Esta melodía forma parte de la banda sonora de mi infancia, al igual que en la de muchos "egeberos" que sé que me leen. Todo un clasicazo de fondo en los mercadillos y por supuesto en el Rastro madrileño, jjj.



En concreto me estoy refiriendo a un tema en el que se nos cuenta que el toro es todo un don Juan, jjj. Pues es guapo, va con botines y no va descalzo, jjj. Sí, efectivamente me estoy refiriendo al temazo del Fary.

     




¡Cómo no te voy a querer y respetar si formas parte de mis dulces recuerdos de infancia! Pensar en ti hace que de alguna forma tenga más presente aquellos momentos en los que fui muy feliz. Momentos que me dieron el equilibrio y la fortaleza necesaria para convertirme en un adulto capaz de afrontar lo que me depare el futuro, jjj. Gracias a mis muñecos no paro de viajar ya que son mi máquina del tiempo. Con ellos puedo visitar las salas de mi pasado y saborear momentos felices de mi ayer.









lunes, 10 de octubre de 2016

UN MONSTRUO VIENE A VERME

El sábado pasado fui a ver y a disfrutar de la película española del momento: "Un monstruo viene a verme" (J.A. Bayona).

No me dejó indiferente. Me gustó mucho, mucho. Es una película que me invitó a la reflexión . Salí del cine con muchos interrogantes que resolver y con muchas respuestas pero en ningún momento con ganas de llorar. A mí me llegó, para invitarme a la meditación.



El filme más allá de una lágrima fácil te induce a pensar sobre temas como: la muerte, la verdad y los miedos. Y por supuesto, cómo poderlos gestionar y afrontar ante situaciones como las que vive el niño de la película. Pues al fin y al cabo, todos en algún momento nos sentimos como el protagonista de la cinta y sentimos lo mismo que él: MIEDO, IRA Y TRISTEZA ante situaciones como la que él está viviendo. Por lo que, se hace muy fácil empatizar con el crío y sus sentimientos.

A nivel técnico y visual es una auténtica maravilla. Es una obra de arte. Considero que ha hecho un trabajo muy artesanal, al viejo estilo de como se hacían antes las películas.  Al mismo tiempo, me permitió deleitarme con su trabajo porque vi en su obra muchas influencias del cine juvenil de los 80. Es decir, aquel cine de libertad, de ruptura de cánones, de la experimentación, de la creatividad, del tratamiento de temas tabúes. Un cine que buscaba por encima de todo el entretenimiento, el cual se cuidaba mucho. Un cine que se nutría de la imaginación y la creatividad, y lo veíamos reflejado en la estética de los filmes, en el uso de las luces, en los decorados y en muchos casos en los muñecos que aparecían como protagonistas.  Todo ello y más vi reflejado en esta fantástica película.

Si hay algo que me ha conquistado por encima de todo ese ha sido sin lugar a dudas el monstruo.
¡Qué dulzura, seguridad y nobleza transmite! Espero que lo saquen en muñeco. Así que animo a las distintas compañías jugueteras (Neca, Sideshow, Funko, Hot Toys...) a que se animen y se fijen en el monstruo de la película de Bayona y lo saquen prontito. A más de un coleccionista y amante del cine nos harían muy felices. Yo quiero y necesito tener un monstruo de estos jjj.

Así que mientras se deciden o no, me quedo con Groot, uno de los Guardianes de la Galaxia.


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Marvel Legends Groot. (www.mwctoys.com)




domingo, 4 de septiembre de 2016

FLAN CHINO MANDARÍN

Uno de los postres que más me gustaban y que recuerdo con especial cariño es sin duda el Flan Chino Mandarín, que hacía mi madre.



El día que hacía este dulce lo rememoro como una fiesta. Muchos os preguntaréis el porqué. Muy sencillo. En los 80, no era habitual encontrar en los supermercados, que ya empezaban a aflorar en los barrios madrileños, un espacio dedicado a los lácteos con tantísima variedad como los hay ahora. En aquellos momentos, con haber yogures de sabor a fresa, plátano y coco, natillas y petisuit íbamos repletos. Es más, recuerdo cuando llegó la copa dalky que eso fue toda una revolución. Pero ese acontecimiento será para evocarlo en otro momento, jjj. 



Así que, como no había flanes en los supermercados tocaba hacerlos en casa. Para ello había gran variedad de marcas pero las que destacaban era la Royal y el Mandarín. No sé porqué, a mí particularmente me gustaba más la de la marca mandarín. 



Mi madre solía hacerlo como premio, ya que tampoco por aquellos felices 80 después de comer nos tomábamos un flan o yogurt, jjj. Al contrario, comíamos fruta de temporada.

Llegar del colegio y que te dijera que comíamos flan chino era un momento de celebración.

Nunca olvidaré el formato de la caja de color azul con la imagen de un chino mandarín, así como el olor de los sobres. Eso era lo mejor. Me acuerdo, si el momento lo permitía (que no tuviera deberes o que jugar), sentarme en una banqueta de la cocina y ver como ella iba preparando el flan siguiendo la famosa receta del mandarín, mientras manteníamos algún tipo de conversación. ¡Qué momento más emocionante y a la vez dulce! 



Una de las cosas que más me gustan de mi infancia es el hecho de haber podido pasar mucho tiempo junto a mi madre. Pasarme horas hablando con ella mientras preparaba la comida, cena o algún capricho dulzón... eso no tiene precio. Gracias mamá por la paciencia, el cariño y el amor incondicional que nos profesaste a los tres. Nunca te olvidaremos.



Y como no podía ser de otra manera el flan chino vino acompañado de muñecos promocionales. Este que presento es uno de ellos, pues hubo alguno más. 
Como coleccionista de muñecos no me pueden faltar todos los que fueron publicitarios. Pues me traen a la memoria la sensación de regresar a mi infancia por unos instantes y así poder revivir algunos de los momentos más memorables de mi historia.


miércoles, 31 de agosto de 2016

LAS CHICAS DE ORO

Me hace muchísima ilusión que Funko haya sacado en su línea de FunkoPop (cabezones) a los personajes de una de las series americanas que más me han gustado y que forman parte de mi niñez: "Las chicas de oro" (The golden girls). Unos personajes míticos para los que crecimos en los 80 y que la mayoría de los jóvenes de ahora no conocen. Una excelente oportunidad para aquellos que no hayan oído hablar de las "Chicas de oro" de adentrase un poco en esta serie americana que rompió moldes y batió récords de audiencia en los 80.


Es de agradecer que Funko haya apostado por personalidades de una determinada edad. Muchos coleccionistas de muñecos (entre los que me incluyo) estamos cansados de que las compañías jugueteras actuales siempre ofrezcan el mismo catálogo con figuras de series o películas que saben van a tener éxito seguro pues cuentan con un enorme público de todas las edades: universo Star Wars (R2D2, C3PO, Darth Vader...) superhéroes Marvel/Dc, Walking Dead...

El tema es que muchos echamos de menos a otros personajes de cómic, series o filmes que parecen excluidos del universo juguetero. Bien porque se piense que no va a tener tirón, porque muchos ya no los conocen ni tienen interés en ello, o bien porque esos personajes solo los reconocen las personas que estudiamos con la EGB y lógicamente no todos se han convertido en coleccionistas, jjj.

Imagino que lanzar la figura de alguien en formato muñeco no debe ser tarea fácil y se deben de hacer muchos estudios de mercado para asegurarse unas ventas mínimas. Los coleccionistas lo sabemos y comprendemos, pero a veces nos sentimos marginados en el mundillo juguetero porque nos gustaría que tuvieran en cuenta nuestros recuerdos y gustos ochenteros y editaran algunas cosillas que harían nuestras delicias. Y más ahora, cuando hay empresas como Hot Toys, Funko, Neca... que ya fabrican muñecos directamente para los coleccionistas.

Y ese ha sido el gran detallazo  que ha tenido Funko con lanzar y apostar por  "The Golden Girls".






Efectivamente, una de las series que más he disfrutado y que a día de hoy sigo admirando como cuando lo hacía de niña. Recuerdo que a pesar de ser algo pequeña, me quedaba alucinada viendo a sus cuatro protagonistas: Rose, Sophia, Blanche y Dorothy, que aunque mayores (podían ser mi abuela), derrochaban energía y simpatía a los cuatro vientos. Me encantaban. Quizás me enganchó el ver a cuatro mujeres de cierta edad, viudas y divorciadas, tan modernas en mentalidad y aspecto, comparadas con las mujeres que había que aquí en España a mediados de los 80 con su edad. O a lo mejor fue su fantástica melodía "Thank You For Being A Friend".




No sé, pero de lo que estoy segura es que fue una serie con mucha brillantez a nivel de diálogos y de humor. En la comedia, se respiraba un equilibrio entre la ironía de Sophia, a través de sus conversaciones; la sensatez y seguridad de Dorothy  en su forma de entender la vida y saber afrontar los problemas, creándose así su sello personal. Y por supuesto, no podía faltar en esta mezcla de amistad la ingenuidad, dulzura y transparencia sin maldad de Rose, con el contrapunto de la gota picante, coqueta y sexy sin caer en la ordinariez de Blanche, aspectos que Blanche tenía muy presentes en su forma de hacer frente a la vida. 






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Imagen perteneciente a seriesblanco.com


Lo que está claro es que fue rompedora por diferentes motivos: 

- Por un lado, no era muy habitual ver una serie cuyas protagonistas fueran unas mujeres mayores, pero con la vitalidad e ilusión de unas adolescentes, eso sí, cada una a su forma. Eran damas que aunque viudas y divorciadas llevaban un atuendo que les daba un aspecto vistoso pero a la vez rompedor para sus edades. Aquí en España, jamás nos hubiésemos imaginado ver a nuestras abuelas vestidas como las Chicas de Oro, jjj, en aquellos años 80. Y mucho menos siendo viudas.

- Otro aspecto atrayente era la forma que tenían de pensar, de divertirse y por supuesto las conversaciones que mantenían sin ningún tipo de pudor. Eso sí, jamás cayeron en lo vulgar por especiales que fueran los temas. Los trataban con mucha delicadeza y respeto. Asuntos como: la homosexualidad, la sexualidad en la vejez, el SIDA,  la menopausia, el amor interracial, el hablar de hombres como si fueran quinceañeras... se planteaban con toda naturalidad, en un momento social y cultural (los 80), en donde hablar determinados asuntos era tabú.

- Un detalle interesante que supieron muy bien reflejar es la libertad e independencia de la mujer, aunque fueran mayores. A pesar de ser maduritas tenían ilusiones como cualquier fémina joven. Es decir, se iban de vacaciones solas o acompañadas con amigas u amigos, vivían cuatro compañeras juntas como si de un piso de estudiantes se tratase, salían de fiesta, traían a sus ligues a casa, eran señoras independientes que salían a trabajar, y si perdían su trabajo no se agobiaban, lo buscaban y por supuesto lo encontraban. Tenían los mismos problemas que cualquier mujer a día de hoy, sin importar la edad... Son detalles, que hacían cada vez más innovadora a la serie pero sobretodo a sus protagonistas



- Otro elemento a destacar es que admiraban personalidades que en el momento estaban en el candelero político, social y cultural americano, imprimiendo un aire moderno y de frescura a los gustos de estas mujeres para los televidentes españoles. Pues, lo habitual en España es que los gustos musicales de las señoras de esas edades, fueran más encaminados a referentes musicales más tradiciones como la copla: Marifé de Triana, Valderrama, Cocha Piqué... Así que, hablar de Sinatra, Tony Bennett... y por supuesto de nuestro gran Julio Iglesias hacía verlas muy modernas y avanzadas, pues aquí en nuestro país, que te gustara un cronner americano era sinónimo de casi rompedor, jjj.

- Ah, la serie además tenía algo que se echa de menos, sobre todo en los tiempos actuales y más en nuestro país: la capacidad de síntesis argumentativa. Un episodio duraba como mucho 30 minutos. Esta capacidad de sipnosis es muy típica en las series americanas tanto de los 80 como de las de ahora. 

- Y por supuesto, si hay algo por encima de todo que refleja a la perfección la serie son los estereotipos americanos. ¡Con qué sutileza y finura retratan a los digamos cuatro modelos de ciudadanos americanos! El sureño, la inmigrante italiana, la neoyorkina y por supuesto la granjera o campesina. En todo momento hacen un retrato crítico de los tópicos estadounidenses a través de los personajes que les ha tocado, sin caer jamás en una caricatura fácil.


Por ejemplo:

Blanche Devereaux, la dueña de la casa, vive con sus valores sureños, de los cuales se siente orgullosa. Es más, a veces parece una abanderada de dichas cualidades. En muchas ocasiones viendo a Blance desenvolverse, se me viene a la cabeza a la gran dama del sur, Scarlett O`Hara (protagonista de "Lo que el viento se llevó").



Sophia de Petrilo, en cambio es el reflejo de los emigrantes que llegaron tras la guerra europea buscando una oportunidad al país donde los sueños se hacen realidad. En este caso, con su personaje se hace un  homenaje a la comunidad italoamericana. Es una mujer que no tiene pelos en la lengua, es una señora de armas tomar, que no tiene miedo a nada ya que ha pasado por todo en la vida, pero que a la vez tiene un corazón de oro. "Imagina. Silicilia 1929..." así empezaban muchas de sus historias. Esta forma de empezar sus relatos forman parte de mi universo mitómano, jjj, y creo que en el de muchos también está presente.



Dorothy Zbornak, es la hija de Sophia. La única divorciada del grupo, pues sus compañeras son viudas. Representa a la neoyorkina de Brooklyn hija de emigrantes, en este caso italianos. Ya ha nacido en la tierra de las oportunidades y por supuesto las ha aprovechado. Ella es la que pone siempre orden en la casa, ya que es la que más sentido común tiene, quizás por esa responsabilidad de la que siempre su madre hace alarde.



Y por último está la gran Rose Nylund. Rose representa a la cándida campesina que sale de su Saint Olaf (Minnesota) natal, ya mayor, para empezar una nueva vida en un lugar que va a ser nuevo para ella.


Un aspecto que me gustaba mucho de la serie es que conseguías empatizar con cualquiera de ellas, ya que en ningún momento las veías como personas mayores, al contrario, querías que tu abuela fuera así de moderna y avanzada. Todo radicaba en que verdaderamente no eran mayores ni de mentalidad, ni de espíritu por lo que no te fijabas en las arrugas. Ese es el secreto.


En fin, el gran y  verdadero mensaje de la serie es: LA AMISTAD, la cual no entiende de edad, ni de credos, ni de ideologías, ni por supuesto de clases sociales o diferencias culturales.







Afortunadamente, las abuelas de hoy en día son así de modernas, pero en los 80 era todo como un relato de Ciencia Ficción...¡Cómo hemos evolucionado!