Un escaparate cargado de ilusión para recordar momentos, sabores, olores,...de nuestra infancia, utilizando como máquina del tiempo esos muñecos que han formado parte de nuestra historia.
El viernes pasado tuve el placer de asistir a un fantástico concierto dedicado a la música de cine en la plaza de las Ventas en Madrid.
Fue un placer escuchar a The Film Symphony Orchestra (FSO) que con sus interpretaciones de grandes bandas sonoras de películas nos permitieron sentir emociones y evocar recuerdos de nuestro ayer, asociados a esos magníficos filmes que nos han acompañado en algún momento en nuestra vida.
Gracias a sus distintas interpretaciones muchos pudimos oír fragmentos de la banda sonora de nuestra propia vida. Al menos así lo viví.
Hubo momentos en los que pude reír, como cuando interpretaron la sintonía de cabecera de los Simpson y nos pidieron ayuda para darles paso a ellos, entonando eso de "... los Simpsons..."
Consiguieron emocionarme desde el minuto cero, cuando abrieron el concierto con el temazo por antonomasia del gran maestro Max Steiner ,"Lo que el viento se llevó". En ese momento se me pusieron los bellos de punta y los ojos empañados ya que al escuchar esta sintonía vi pasar muchos recuerdos de mi infancia, adolescencia,...en compañía de mis padres.
Otro momento grande fue cuando sonó los "Siete magníficos" de Elmer Bernstein. En ese instante cerré los ojos y me dije: " Está sonando lo que es el cine".
Hubo instantes para grandes sorpresas gracias a "Origen" de Hans Zimmer, banda sonora que escucho con frecuencia en un podcast cuyo fondo en la introducción de cada programa es este, y que nunca hasta el viernes sabía de qué película era.
Cómo sorpresa fue también escuchar la espectacular sintonía de Juegos de Tronos.
La verdad es que fueron momentos mágicos todos los que interpretaron. Unos más acertados que otros, o al menos a mí así me lo pareció. Y digo esto, porque eché en falta escuchar temas de grandes maestros como Morricone, John Barry, H. Mancini, Bill Conti ("Memorias de África, "Desayuno con diamantes", "La pantera rosa", Rocky, "Carros de fuego", ... ). Si tengo que poner pegas sería esta la primera y la segunda que sonó mucho de Williams. Creo que Williams es muy recurrente y da mucho juego cuando se prepara un concierto de estas características con casi 10.000 espectadores. Pues seguramente que habrá mucha gente que vaya por curiosidad, bien invitado, bien porque le apetezca, ... por lo que sea. Pero también vamos muchos cinéfilos y mitómanos de las BSO y esperamos además de lo previsible aquello que no lo es tanto. A mí por ejemplo me sobró una de Williams que hubiese sustituido por Tiburón y por supuesto eché muchísimo en falta esta adorable melodía que para mí ya ha sobrepasado la barrera de lo mítico.
Por supuesto que Indiana Jones, Superman y Star Wars (todas ellas del maestro John Williams) fueron interpretadas, ya que en un concierto de estas característica no pueden faltar.
Otro aspecto que quizás me hubiese gustado que se cuidara es el tema de la espectacularidad. Es decir, el juego con las imágenes. Hubo películas que sí tuvieron representación con imágenes o fotos del fin al que se hacía referencia, pero otras no. Imagino que por temas de derecho de autor. El caso es que se podía haber solucionado con alguna escenografía, de algunas de las diferentes BSO que se tocaron. No sé, a mí me faltó eso que en USA está muy presente en todo lo que hacen, el factor "espectáculo-show".
Pero bueno, a pesar de todo fue una ocasión única, de dos horas y media que me dejó con un maravilloso sabor de boca, para repetir en otra ocasión.
Quiero destacar, como no podía de ser de otra manera que no fui sola al concierto, jjj, "ellos" fueron espectadores de lujo.
Hoy mi entrada me vais a permitir que sea diferente ya que la ocasión lo requiere. Anteanoche mientras intentaba conciliar el sueño mi "otro yo" me susurró al oído: "Ha fallecido Robin Williams". En ese momento me desperté porque se me vino a la mente esta escena.
Y le dije en forma de autoreflejo: "Oh, Capitán, mi Capitán!
No me lo podía creer que el "Capitán" de mi generación y de posteriores promociones se haya marchado sin podernos despedir de él.
Sí, Mr. Keating te has ido y no nos has permitido que nos subamos a nuestro pupitre de la vida y te digámos: ¡Oh, Capitán, mi Capitán!. En agradecimiento por enseñarnos a ser más libres de pensamiento, a pensar por nosotros mismos sin dejarnos manipular, a no tener miedo a ser nosotros mismos, a ser valientes, a creer en lo que se tiene ilusión, en confiar en nosotros, a amar nuestros gustos con pasión y a valorar por encima de todo la creatividad.
Se nos ha ido un actor típico de películas familiares, uno no muy atractivo (al menos según los cánones a los que estamos acostumbrados sobre todo los mitómanos como es mi caso), un intérprete que con sus actuaciones en sus distintos trabajos conseguía que te levantaras de la butaca del cine o del sofá de tu casa con un agradable sabor de boca y con una sonrisa. Un artista que seguramente no pasará a la historia del cine como una gran estrella al estilo mito, sino más bien como un cómico campechano, que transmitía humildad, el ser buena persona. Lo definiría como un actor de todos y para todos, uno que actuaba en películas blancas en apariencia pero con un gran trasfondo de emociones y sentimientos. Se nos ha ido sencillamente un Gran Actor, Robin Williams.
Lo considero como el típico artista que sabes que ver una película suya va a valer la pena. Quizás ese sea el secreto de su éxito. Un talento para conseguir ese embrujo con el espectador.
"Mrs. Doubtfire", "El indomable Will Hunting", "El hombre bicentenario", "Hook", "Más allá de los sueños", "El rey pescador", "Jack", "Popeye", "Jumanji", ... me quedo con dos.
"Good Morning, Vietnam" (Barry Levinson, 1987).
Nunca olvidaré la fuerza y alegría que transmitía ese disc-jockey, de la Fuerza Aérea de los EE.UU. que llega a Saigón para entretener a los soldados desplegados en Vietnam. Con su buen humor, sus comentarios (no siempre políticamente correctos) y con esa magnífica selección de música que hacía para alegrar a las tropas.
Por supuesto, nunca olvidaremos la música de este film.
Pero si hay una película mayúsculas dentro de su prolífera carrera y que nos ha marcado a toda una generación esa es sin duda: "El club de los poetas muertos" (Peter Weir, 1989).
Imagen tomada del blog: mariaypeliculasdeculto.blogspot.com.es
Se dice de un actor, que siempre tiene una película en la que se produce algo llamémoslo mágico. La creación de un personaje en donde realidad y ficción se confunden, en donde la personalidad del personaje y del actor se convierten en una sola. Pues bien, considero que "El club de los poetas muertos" es el film donde se produce ese ilusionismo.
Robin Williams es Mr. Keating y viceversa.
Imagen tomada de http://www.revistagq.com
Mr. Keating, es el profesor (en este caso de literatura), que todos hemos querido tener en algún momento, y más cuando se ha sido adolescente. Por sus ideas, por su pasión en su trabajo, por el amor y respeto que procesa a su asignatura, por el amor, cariño y apoyo que da a sus alumnos, por ser diferente ... en definitiva por su vocación.
Con el personaje de Williams en este film se lleva el concepto de la enseñanza a su máximo exponente de idealización, muy en línea en como podía haber sido en la época griega la enseñanza. Esta idea de crear un grupo "secreto" en plan rollo "logia del estudio" en referente a algún tema en común por el que se sienta pasión, en este caso poesía, es fantástico. Me recuerda guardando las distancias a lo que cuenta la leyenda sobre Pitágoras y su grupo de discípulos, que a escondidas trataban aspectos matemáticos por considerarlos mágicos, tales como los polígonos pitagóricos o el teorema que lleva su nombre en plan sociedad secreta.
En este film se respira una feroz crítica a un sistema educativo disciplinar, con represión, conservador, hermético y obsoleto en donde aspectos tan fundamentales en la enseñanza y educación de una persona como la capacidad de aprender a pensar, a tomar decisiones sin ningún tipo de prejuicio y por encima de todo la creatividad no tienen cabida ni respeto.
Otro aspecto interesante que destaco de la película es la apreciación que se hace de cómo el profesor tiene que bregar con sus compañeros, los cuales se lo ponen difícil ya sea por envidia o porque creen en un cerrado sistema educativo, lleno de prejuicios y en donde lo que impera son los conocimientos sin importar el desarrollo de habilidades y estratégicas para saber utilizarlos en un futuro con éxito e ilusión. También se pone de manifiesto, cómo también tiene que saber tratar a las familias, las cuales se lo ponen difícil, al meterse en su forma de trabajar, en sus métodos, ... etc. No hay que olvidar que en esta historia los alumnos, no son pertenecientes a clases sociales bajas sino todo lo contrario. Son hijos de personas que en un 90% tienen estudios y por lo tanto todavía se sienten más en derecho de decirte como tienes que hacer tu trabajo. Eso sí, dentro de un ambiente conservador donde repito impera el conocimiento por el conocimiento. Vamos salen los alumnos como enciclopedias andantes y parlantes, jjj.
Keating es un referente para muchos docentes que entendemos la docencia como vocación.
En fin, Mr. Keating quiero despedirme de ti al igual que algunos de mis muñecos también me lo han pedido en muestra de un pequeño pero sincero homenaje, con tu máxima: Carpe Diem!
Como ya es bien sabido por todos los que sois habituales lectores de mi blog, y los que no lo sois os invito a serlo, mi pasión por E.T. el extraterrestre no tiene límite.
La llegada del periodo estival es un momento en el que tengo más presente a este personaje cinematográfico, para mí ya convertido en un mito de mi vida. Sí, digo mito ya que para mí es algo más que una celebridad del cine y del merchan.
Interesante bootleg de E.T.
E.T. es la personalidad que mejor protege los recuerdos de mi infancia, por lo que ver la película me supone un baño de lágrimas desde el inicio hasta el final. Efectivamente, lo fácil sería no verla más y así no sufriría ya que el verla me supone recordar en 115 minutos toda mi niñez. Pero me hace más daño el pensar que no soy capaz de enfrentarme a mi memoria pueril, la cual preservo hasta la saciedad.
Por esta época veraniega estaría de vacaciones en La Puebla de los Infantes. Bonito pueblo de la Sierra Norte de Sevilla, cuna de mi padre y mi abuelo, donde pasábamos nuestras vacaciones de fin de curso, o sea de verano. Estábamos deseando terminar el cole para el 1 de Julio aterrizar en el pueblo y todo lo que eso conllevaba. Para mi hermano y para mi suponía una liberación, ya que hacíamos cosas que habitualmente no podíamos hacer en Madrid, como por ejemplo pasarnos todo el día en la calle jugando con los niños del pueblo, unos autóctonos de allí y otros como nosotros, hijos de emigrantes andaluces que se fueron a Madrid (caso de mi padre), Barcelona (muchísimos), País Vasco y Francia a buscar un futuro mejor para ellos y para sus hijos, como fue el caso de mi padre.
Imagen perteneciente a codigopostal.org
Fue aquí en la Puebla donde más me sentí como Elliot. La primera y más añorada bicicleta que tuve fue consecuencia directa de ver E.T. y de querer ser Elliot para que me pasara lo mismo que a él. Tengo que reconocer que también influyó ver la serie Verano Azul de Antonio Mercero, donde los niños protagonistas se pasaban todo el tiempo con una bici.
Aquí en la puebla lo tenía todo: una pandilla de amigos (esencial para montar en bici o al menos así nos lo vendieron en los 80 en infinidad de películas y series de niños y adolescentes), teníamos espacio para correr con las bicis (las calles del pueblo eran nuestro "territorio"), teníamos seguridad y tranquilidad (era difícil que nos pasara nada ya que por aquella época todas las vecinas solían conocer a todos los niños forasteros (como nos llamaban a los que ya no éramos de allí), había muchísima chiquillería de todas las edades, por lo que era fácil encontrar niños de tu misma edad con los que compartir experiencias, charlas, aficiones, ... y pasarlo en grande, pero lo más importante todos o la gran mayoría contábamos con una bicicleta.
En mi caso fue una Motoretta amarilla con la que aparte de sentirme el protagonista de la película E.T., me sentía la líder de mi grupo de amigos, jjj. Era necesario para que E.T. se me apareciera a mí y solo a mí.
Así fue mi bici.
Imagen perteneciente al blog bicinova
Este biciclo hizo que pasara grandes momentos en el pueblo, sobre todo a la hora de la siesta. A día de hoy sería una burrada solo el pensarlo. Pero cuando se es niño, no existe ni los golpes de calor ni se piensa en que en horas donde no hay nadie por la calle, solo algún motorista del pueblo que le ha quitado el silenciador de su moto para que haga más ruido y así fastidiar la siesta a los mayores, el canto de la chicharra y como no, el calor tan propio en "la tierra de María Santísima", te puede pasar algo. Recuerdo que me encantaba salir después de comer a darme una vuelta, ya que no había circulación y podía correr mejor por las calles, me iba a inspeccionar el terreno, a conocer lugares todavía no frecuentados por mi, ... etc. Además me encantaba pasar por delante de las casas, las cuales tenían cerradas las puertas de la calle (único momento del día en que se cerraban junto a cuando se iban a dormir), pues el resto del día estaban abiertas de par en par (eran como jornadas de puertas abiertas) y solía escuchar por las ventanas las sintonía de la vuelta ciclista. La verdad que no sé si era Tour, Giro o Vuelta, pero sé que se veía a los ciclistas correr. A mí, como a día de hoy, me aburría tanto la siesta, como el ver correr bicis, aprovechaba entonces mi tiempo haciendo cosas que me gustan. He de reconocer que había algo de los programas de los ciclistas que me encantaba, y eso era sus sintonías. De las cuáles recuerdo dos en especial que asocio a esta época de mi vida:
"Me estoy volviendo loco" (1982) del magnífico grupo del tecno-pop español Azul y Negro.
"Pánico en el Edén" (1984) del siempre recordado Tino Casal.
¡Qué recuerdos tan agradables!
En fin, ... la verdad que el verano además de para descansar me servía para evadir mi imaginación y por unos días sentirme al menos en fantasía y en el corazón como Elliot.
A día de hoy como tengo esa necesidad de reencontrarme de alguna forma con mi mito de la infancia, sigo adquiriendo muñecos E.T. De alguna forma hacen que tenga la sensación de ser Elliot. Y pienso que mejor porque aunque no pueda interaccionar y hablar con ellos, sí puedo tocarlos y lo más importante no se va a ir, jjj.
Dos versiones de Elliot (supongo que una será variante de la otra)
Quiero dar las gracias a los chicos de la tienda Toys'n'Soldiers de Madrid, situada en calle Fuente el Berro, 11 que de vez en cuando me dan alegrías como éstas. Se trata de la nave de mi extraterrestre favorito.
Uff, cómo me hubiera gustado haberla tenido de niña. Hubiera hecho sido una delicia tener la sensación de que de alguna forma E.T. aterrizaba nada menos que en mi casa. ¡Todo un sueño hecho realidad!
No pudo ser, pero eso no ha impedido que con los años sí haya aterrizado, jjj.
Os dejo con la magnífica versión que hizo Walter Murphy (compositor y arreglista norteamericano) del tema principal de la película E.T. Este músico tuvo mucho apogeo en los finales años 70 cuando imperaba la música disco y él se encargó de convertir grandes clásicos de la música en fenómenos bailables en discotecas como fue el caso de la 5ª Sinfonía de Beethoven o el tema de amor de la maravillosa obra "Romeo y Julieta" de Tchaikovsky".
Quizás para los puristas de la música en general y de la clásica en particular este tipo de versiones no les gusten nada. Hay que reconocer que si la obra de partida es buena y el compositor que la adapta es virtuoso, puede hacer una nueva interpretación que no tiene que envidiar a la original. Además, puede incluso llegar a más público al tener otros "sones" y permitir que la gente que le guste descubra e indague la original.
Todo empezó una tarde de sábado allá por los años 80. Recuerdo que estando en casa de mis abuelos llegó mi tío con la idea de llevarme al cine. Yo me puse como loca de contenta porque iba a ver algún estreno de moda del momento en pantalla grande y encima me llevaba mi tío. Lo que significaba: peli, palomitas y Coca-Cola. Jjj, parecerá una tontería pero antes si ibas al cine con tus padres no te compraban nada de chuches pues consideraban que te quitaban el hambre. Ya ves, ibas al cine a las cinco y supuestamente te quitaba el apetito para la cena, jjj) o lo que era peor te guarreaba el estómago y luego te ponías malo/a. Además cuando ibas al cine con tus padres lo hacías de higos a brevas, al menos en mi caso. Así que cuando mi tío venía con la idea de llevarme había que aprovechar, ya no tanto por ver un film en pantalla grande sino por el ritual que le acompaña. Pues sinceramente, ¿qué es ver una cinta en un cine sin comer tus palomitas y beber tu Coca-Cola? Lo mismo que ir al fútbol sin la bufanda de tu equipo y sin el bocata de tortilla.
Y ahí surgió el primer lío, ¿qué película quería ver? Mi tío me dio a elegir entre "El retorno del Jedi" (1983) y "Mary Poppins". Sí, efectivamente, esta última es más antigua de hecho se estrenó en España en 1965, pero como solía ocurrir en los 80 se debió de reestrenar en aquel momento.
¡Uff, qué difícil decisión! Por un lado quería ir a ver aquella película donde salía esa canción tan pegadiza pero con una letra al menos en el estribillo, solo apto para lenguas de trapo. ¡Por favor!, ¡qué estrés!, solo el pensar que la tengo que repetir.
"Supercaligrafilisticoexpialidoso", he ahí la palabrita. Jjj, mucho sentido no tiene y mucho menos cuando lo dicen al revés, pero no sé porqué a los niños les gusta tanto.
Por otro, y el más importante para mí, estaba el de defender a capa y espada aquello en lo que creo, aquello que me define, aquello que me configura como persona ... defender mis gustos aunque vayan a contracorriente con los de la mayoría de las personas que me rodean y en tiempo. Así que no podía ser de otra forma, decidí ver aquel otro film que a día de hoy forma parte de una saga de fantásticas películas, que parece ser no van a tener fin, ya que los amantes de las mismas tampoco queremos que lo tenga y más y cuando eres amante de su merchan en todas sus facetas.
¿Sabéis cuál es? jjj, es muy fácil sobre todo si me seguís en el blog.
"El Retorno del Jedi" (1983), esa fue mi gran elección, de la cual no me arrepiento. Recuerdo que salí del cine encantada y enamorada de unos seres chiquitos y peludos que transmitían ternura y parecían peluches: Los ewoks. Sí, me encantaron. Hay muchos aficionados que consideran esta cinta como la más "infantiloide" por la aparición de estos seres. En cambio, otros fans la consideran fantástica. Francamente en el momento que fui a verla no me planteé nada de esto, solo sé que me encantó y que los ewoks me entusiasmaron.
¡Ay, qué pena! Suspiro, porque cuando eres pequeño a pesar de la seguridad que tengas siempre te pueden hacer daño ya que eres más débil y careces de estrategias para defenderte de los ataques provocados por la envidia por ser y querer ser tú.
Voy a evocar unos momentos ahora con el tiempo anecdóticos pero que por aquel entonces siendo yo una cría no lo fueron e hicieron que Mary Poppins se convirtiera en una película a la que le tengo una manía atroz.
En aquellos entonces en los que contaba con 7 años, tenía dos compañeras del colegio, que a su vez eran vecinas e íbamos en la misma ruta del bus escolar. ¡Menos mal que no estaban en mi clase ya que una era dos años mayor que yo y la otra uno menor! El caso es que siempre que estaban delante de mí, solían darme de lado usando la siguiente artimaña: se ponían a mi lado cotorreando a voces lo que hacían juntas los fines de semanas o los días que se juntaban (las familias de ellas eran muy amigas) fuera del colegio para que yo las oyera y así restregármelo a la cara. Ahora con el tiempo me doy cuenta que parece ser que no eran felices haciendo cosas juntas, sino que su satisfacción radicaba en intentar darme envidia de algo que ellas pensaban que me tendría que dar celos. ¡Qué pensamiento más simple tenían estas dos y qué poco me conocían!, jjj.
El caso es que en una ocasión me dijeron que habían ido a ver una película en pantalla grande, que contaba la historia de una señora que venía del cielo con un paraguas y que iba a casa de unos niños muy malos para cambiarlos y hacerlos más dóciles con sus padres. A mí la verdad que me dio igual pues el argumento que me dieron me pareció aburrido y poco original, pues yo ya estaba harta de ver filmes de Disney u otra productora donde se contaban cosas parecidas. Como ellas notaron que no las hacía caso, se les ocurrió la brillante idea de tararear una canción a modo de código secreto que salía en la cinta en cuestión y recuerdo que la canturreaban con miradas cómplices para sacarme de mis casillas de alguna forma. A veces pensaba que lo hacían para meterse ya no conmigo, sino con mi familia, en concreto con mi madre. Y eso sí que no lo soportaba.
Invoco como entonaban la serenata en cuestión mirándose con risitas maquiavélicas y de complicidad y decían aquello de: "... Si hay un poco de azúcar esa píldora que os dan, la píldora que os dan pasara mejor...". En aquellos momentos, me sentía mal no porque hubieran ido a ver una película que triunfaba, y que supuestamente, al ser yo una niña tendría que haber elegido en lugar de ir a ver El Retorno del Jedi, la cual la solían elegir los niños. Sino por cómo me lo restregaban para intentar fastidiarme. Al final yo aguantaba el chaparrón de tonterías en silencio y con mirada de pena deseando llegar a mi casa para echarme a llorar con mi madre y contarle lo sucedido.
Eso sí, no lo dudéis siempre con la cabeza muy alta y orgullosa de no haberme dejado manipular por la publicidad de la época, o por el hecho de lo que supuestamente me debía de gustar por el solo hecho de ser niña, y haber ido a ver a mi Darth Vader, a Yoda, a R2D2, a C3PO ... y por supuesto a mi gran descubriento, los Ewoks.
¡Madre de Dios!, si ellas supieran que esa canción que tanto alababan me parecía, al menos saliendo de sus bocas, absurda y sin ningún sentido ... porque vaya tela, sinceramente lo de la píldora, jjj.
Quiero destacar dos momentos interesantes y divertidos en esta canción: los pajaritos que son maquetas pero que en su momento serían lo más grande en tecnología y que los niños cuando irían a verla ni se darían cuenta y por supuesto el final, cuando la Mary Poppins del espejo canta y la otra la llama descarada, jjj. Sencillamente, ¡memorable!
La verdad que este suceso desagradable asociado a este film no ha favorecido mucho que tuviera mucho interés posterior en verla. Al contrario ha conseguido que la fuese teniendo manía.
Pasaron los años y por los iniciados años 90 un buen día anunciaron que echaban por televisión Mary Poppins. Me dije, ¡uhi! habrá que verla. Pero en mi inconsciente estaba la experiencia grabada. Así que aproveché para verla. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir: ¡No me gustó nada!, es más ¡me aburrí de lo lindo!
En el presente de mis días, la sigo rehusando y me da coraje porque ya no sé si la rehuyo por aquel episodio de mi infancia, o si lo hago porque directamente no me gusta, no me llena o atrae.
Para mí no es justo, porque en el fondo no le doy una oportunidad. Lo reconozco, pero no puedo. Me cuesta deshacerme de esas cadenas a las cuales va atada en mis recuerdos.
Si es verdad, que la temática de la película, no me es atrayente y mira que me gustan los musicales, es decir, aquellos filmes que sin saber porqué en un momento dado y sin venir a cuento, jjj, los actores dejan de hablar y se ponen a cantar y bailar. Y por supuesto, ¡qué me encantan las pelis de Disney! sobre todo en las que se mezclan humanos y dibujos como sería el caso de ésta. Pero particularmente, no soy seguidora de las historias protagonizadas por niños traviesos, cuyos padres no son capaces de hacerse con ellos y necesitan la ayuda de un ser mágico a los ojos de los pequeños. En este caso, una mujer que baja del cielo sin saber de dónde ni porqué, con un paraguas y una vestimenta poco glamurosa.
Francamente, le da un aspecto más "rollo Rotenmeyer" pero que la gran Julia Andrews lo dulcifica con esa apariencia dulce y angelical que tanto la ha caracterizado. E intentará meter en vereda a unos niños desobedientes, consentidos, con exceso de bienestar y faltos de límites que en cierto modo intentan llamar la atención de sus padres ya que se sienten soletes. Y esta mujer con cariño, paciencia y muchas atenciones les dará una lección que no olvidarán en sus vidas. Al final los niños, como suele pasar en este tipo de películas se transformarán, de la noche a la mañana, y dejarán de ser traviesos y madurarán (para mí dejan de ser niños y se convierten en miniadultos, ¡qué pena!). De tal manera que dejarán de necesitar a Mary Poppins, la cual se irá como ha venido con su paraguas y volando hacia el cielo en dirección de alguna casa con niños con problemas parecidos.
jjj, mirándolo bien, esta película es más de CCFF que la propia Guerra de las Galaxias, porque mira que ir y venir volando con un paraguas...
Reconozco que si quitáramos el argumento e hiciéramos un montaje solo con los números musicales a modo de documental ya hablaríamos de otra cosa. Pues me parecen fantásticos, de una imaginación y creatividad solo digna de los más grandes.
El otro día en una feria del juguete, de las múltiples que frecuento, me encontré con estas figuritas de plástico.
Fue curioso porque al verlas me acordé de uno de los protagonistas de Mary Poppins, al deshollinador. Interpretado por el entrañable Dick Van Dyke.
Y sentí algo que nunca había sentido, cariño por este personaje. Lo que me hizo reflexionar, pues si siento afecto por un personaje de una película que he llegado a odiar es porque algo en mí está cambiando. O mejor dicho algo estoy superando por lo que decidí comprar las cinco figuritas. La verdad que son bastantes curiosas y raras. No tengo ni idea ni de qué marca son, ni del año, ni mucho menos donde salían. Me da igual, ya que si me hacen mirar con otros ojos una obra de arte como puede ser Mary Poppins bienvenidas sean.
No sé, si me ayudarán a ver nuevamente el film pero lo que está claro es que me ha dado la oportunidad de escribir esta entrada dedicada a Mary Poppins, hecho que en la vida me habría planteado.
Sin duda esta es la canción que más me gusta del film.
En fin ..., decir que me siento muy orgullosa de en su momento decidir ir a ver Star Wars Episodio VI ya que reafirmé mis principios, mis ideas, no me dejé influenciar. Gracias a ello he podido disfrutar a lo largo del tiempo de mis aficiones sin complejos. Lo que han hecho de mi infancia una maravilla, contando desde luego con el apoyo siempre incondicional de mis padres, la ayuda de mi hermano y por supuesto contando con mi abuela Pepa que ha hecho realidad muchas ilusiones gracias a ser ella mi heroína de los muñecos. Gracias a todos ellos he podido vivir sin complejos, con ilusiones, con una gran capacidad de decisión, atendiéndome a las consecuencias que me podrían acarrear mis decisiones, libre de todo tipo de ataduras mentales (es decir, sin prejuicios), aprendiendo a ser responsable y respetuosa, con un alto sentido del deber ... todo ello me ha moldeado como adulto libre, feliz, con muchas ilusiones y cosas por hacer y descubrir. ¡Qué satisfecha me siento que un buen día decidiera ir a ver Star Wars en lugar de Mary Poppins!. Ocasiones siempre van haber para hacer o ver cosas, pero para ser feliz en el día a día no siempre las hay.
Me complace nuevamente presentaros el número 10 de la revista Figuras en Acción, de la cuál soy colaboradora y lectora. Para todos aquellos que sois coleccionistas de muñecos, en especial de los 70 y 80, o simplemente sentís curiosidad y añoranza de vuestros juguetes de infancia, quedáis invitados a daros un paseo en el tiempo a través de la lectura amena y agradable de las páginas de esta revista.
Si hay una semana en el año que es especial para mí esa es sin duda la Semana Santa. Desde muy pequeña recuerdo esta semana con cierta dosis de misterio. Era una semana mágica, envuelta de misticismo, de tradición. Era el momento del curso, siempre en el segundo trimestre, que estabas deseando que llegara para hacer el parón de los diez días reglamentarios. Días en los que podías descansar, pero siendo niño casi no parabas y no te daba tiempo casi ni a aburrirte, por lo que no echabas de menos la vuelta al colegio. Digamos que eran las vacaciones ideales, en su justa medida. Siempre las evoco de forma muy singular.
Como niña que era y con la imaginación que me caracterizaba, siempre tendía a idealizar este período. Sabíamos que era el momento en que nos íbamos de vacaciones a la Puebla de los Infantes, perteneciente a la maravillosa Sierra Norte de Sevilla y cuna de nacimiento de mi padre.
Algunas veces, las menos, terminábamos en la playa, pero siempre envueltos en esa atmósfera tan mágica que para mí tiene la Semana Santa. Era la época del año donde se hacían unos dulces que habitualmente no se comían: torrijas y pestiños. A mí no me gustaban ni me gustan, pero a mi madre le apasionaban y los recuerdo por ella. Por supuesto, todos los viernes de cuaresma y muy en especial el Viernes Santo, mi madre aprovechaba para hacer su añorado potaje con bacalao (evocado por mi padre y hermano pues yo lo detestaba), sus tiznaos de bacalao, el susodicho pescado en tomate, etc. Para mí era una tortura pues a parte de no gustarme el pescado, por aquella época todavía no habíamos descubierto que era alérgica a todo lo que provenía del mar. Era y es la temporada en que tanto la Sierra Norte de Sevilla, como el pueblo y, por supuesto, Sevilla más hermosos están. Temperatura ideal, color especial, olores embriagadores, etc. Qué más puedo decir...
La Puebla de los Infantes. (Imagen tomada de andaluciarustica.com)
Pero si hay algo que me hechizaba y sigue fascinándome son los desfiles procesionales. Me llamaba mucho la atención el tema de los nazarenos, con sus túnicas de cola o capa, sus capirotes, sus diferentes colores, haciendo su estación de penitencia de acuerdo a sus creencias, acompañando a "sus Cristos" y a "sus Vírgenes" en esa representación del calvario que debieron de pasar en su momento el uno y el otro.
Y por supuesto, no lo puedo evitar, la música cofrade. Es una maravilla ver un desfile procesional al son de los tambores y cornetas que suelen acompañar el paso de Jesús y las bandas que acompañan a las Vírgenes, sobre todo en Andalucía y muy en particular en Sevilla, que permiten a los costaleros "mecerlas" con esos pasos largos o pequeños, medidos y conjuntados siempre que hacen que te olvides de quienes sufren debajo del paso. Jjj, entiendo que haya gente que esto no le guste o que no comprendan porqué hay que tocarles música, ya que se supone que es lo más parecido a un entierro o funeral, pero son formas diferentes de entender el dolor y eso depende del carácter e idiosincrasia de un pueblo. Al final, las diferentes formas de entender la Semana Santa a nivel religioso, ya sea con sobriedad o con "folclore", es lo que la enriquece y le da la fama que se merece y ambas formas merecen su respeto.
Para mí el significado de la Semana Santa traspasa la frontera de lo religioso, forma parte de lo que yo llamo raíces familiares. Es algo de mi cultura familiar, en definitiva de las tradiciones familiares, las cuales forman parte de mi vida, han influido en mi infancia, me han modelado como persona y no puedo renegar de ellas.
Por todo ello, tanto mi hermano como yo la hemos vivido muy de lleno. Ambos hemos sido cofrades, de hecho mi hermano sigue siéndolo de la Macarena y mi madre lo fue del Señor de Sevilla
(el Jesús del Gran Poder). Hemos participado de ella de forma activa y no lo podemos evitar, nos emociona sin saber porqué, tanto que ni yo misma a veces lo entiendo, pero tampoco me preocupa buscar una explicación científico-filosófica. Como digo es un tema de emociones de la infancia y que en el fondo no quieres perder.
Y por supuesto el cine. ¡Cómo no iba a estar presente en estos momentos ! También es muy responsable de que me guste tanto esta momento del año. Desde niña tengo en la memoria que en estos días, muy especialmente, el Jueves y el Viernes Santo, no podía ser de otra forma: "Días Santos, cine Santo". Rememoro películas clásicas que echaban y echan por la televión, films como Ben-Hur, Quo Vadis, Rey de Reyes, Barrabás, La Túnica Sagrada, ...,
Fantástico Charlon Heston
y otras más modernas y por supuesto atrevidas como La última tentación de Cristo.
En fin ... como no podía ser de otra forma mi pasión por la Semana Santa se termina materializando en muñecos. En este caso os voy a presentar mi pequeña colección de figuras de PVC que Comansi/Yolanda han hecho para tal fin, o al menos se venden en esta época y en Sevilla que es donde las encuentro.
Son fantásticas sobre todo si te gustan los nazarenos.
Esta entradita se la dedico íntegra a mi sobrino Nicolás, el cuál ha hecho por primera vez este año estación de penitencia con su hermandad de San Gonzalo, en Sevilla. Supongo que esa pasión que siente por la Semana Santa lo lleva en los genes. Para él es la semana más importante del año, con sus siete añitos recién cumplidos, ni Reyes, ni cumpleaños, ... Semana Santa.